Josep Mª Cots: “La certificación de la AQPE me llegó en el momento preciso”

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La de Josep Mª Cots Call es una de las certificaciones más emblemáticas de las realizadas hasta ahora por la AQPE (Agency for Qualification of Professional Engineers). Cots ha sido el primer ingeniero industrial experto en estructuras en compulsar su titulación con la AQPE a través de los EIC. Y en breve le seguirá la certificación de la capacidad profesional. De hecho, Cots lo tiene muy claro. El AQPE le está facilitando su tarea profesional en la gestión y tramitación de proyectos internacionales. Incluso, califica el código QR personalizado como «genialidad».

Ingeniero Industrial por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Terrassa, Josep Mª Cots ha sido el responsable del diseño de varios proyectos emblemáticos. Entre ellos destaca poderosamente un hangar de helicópteros desmontable que puede resistir condiciones meteorológicas extremas. Y, también, la rehabilitación del pabellón de Sant Leopold del Hospital de Sant Pau de Barcelona.

¿Qué te motivó tomó la decisión de certificarte bajo el sello de la AQPE?

Hacía tiempo que buscaba algo parecido. Después del estallido de la burbuja inmobiliaria con el severo recorte de pedidos que conllevó, tuve la suerte de colaborar con una empresa que desarrollaba una tipología de estructura, muy ligera y de carácter temporal, que se podía exportar. Empezamos a trabajar en Inglaterra y Centroamérica, pero me topé con la dificultad a la hora de encontrar una vía que me permitiera que entendieran en el extranjero mi grado de profesionalización o, al menos, mi grado de titulación. Puedes enviar tu CV y ​​otra documentación, pero depende de la buena fe del receptor de creérselo o no porque no está certificado. Todo ello puede acabar siendo un procedimiento bastante farragoso. También coincide en que pregunté a la Asociación de Consultores de Estructuras, de donde soy miembro, si habían promovido algún tipo de certificación similar y me dijeron que no. Finalmente, en diciembre recibí un correo electrónico de los EIC informando de la función y los servicios que ofrece la AQPE. Me llegó en el momento preciso.

¿Cuál ha sido el procedimiento que has seguido para certificarte con el AQPE?

Primero hemos certificado la titulación. Luego me planteé la posibilidad de certificar el nivel de profesionalización y la experiencia. Me resultó muy interesante porque acumulo más de 20 años de experiencia en el ámbito de la ingeniería. Ahora estamos en trámites de ser certificada. No es un procedimiento complejo, pero me ha ido muy bien para destacar los proyectos más emblemáticos que he desarrollado y recopilar y poner en orden todo mi bagaje profesional. Uno de los servicios característicos del sello AQPE es el código QR personalizado. Cuéntanos tu valoración del uso de esta herramienta. Lo encuentro una genialidad. Este código QR te facilita el AQPE y lo puedes imprimir, incorporar a tu tarjeta de visita, a la firma del correo electrónico, los cajetines de los planos, etc. Lo que te permite es que cualquier persona tenga un acceso directo a tu titulación y experiencia profesional. En mi caso, el código QR redirige al AQPE como entidad certificadora que garantiza que soy ingeniero industrial y, a la vez, dará acceso a mi certificado. Ya no es necesario que envíe ningún curriculum!

Por tanto, la homologación internacional que habilita la certificación AQPE es realmente efectiva.

Mucho. En diciembre vi el enlace que informa de mi titulación e inmediatamente lo incorporé a toda la documentación que envío al extranjero. Este mes de enero he incluido el código QR en planos con propuestas de estructuras temporales de madera y aluminio para Inglaterra, planos de estructura con tipología estructural steel framing por Arabia Saudí y de estructura prefabricada de hormigón armado y pretensado para Paraguay. Doy por hecho que una vez llegados a su destino, cualquier persona interesada ha podido constatar mi titulación.

EngiOX, un cloud especial para los ingenieros, está operativo desde el mes de marzo. Es otra herramienta que pone a disposición de los ingenieros la AQPE.

Tendremos que ver si conlleva tener otros servicios asociados, dado que de almacenamiento en la nube hay bastante competencia, como DropBox, etc. No obstante, el EngiBOX facilita la gestión de evidencias documentales en nuestra carrera, preparando y ordenando la información para gestionar, en su caso, la certificación profesional y dando un apoyo en esta tarea pesada. Cuesta mucho hacerlo después de varios años de ejercer la profesión, porque se acumulan las colaboraciones, publicaciones, recortes de prensa, formación recibida o impartida, etc., clasificar y visualizar tantísimos datos.

La AQPE también funciona como comunidad que agrupa a miles de profesionales provenientes de todas las ramas de la ingeniería. Puede convertirse en una oportunidad para ampliar el networking.

Es muy positivo. Hoy en día es vital especializarse. El ingeniero industrial puede hacer frente a muchas materias, pero si realmente quiere ser competitivo debe especializarse en una. Si, por ejemplo, a mí me llega un proyecto de un edificio industrial, tengo que contactar con mis colaboradores pues yo únicamente me planteo resolver la estructura. Tener la posibilidad de contactar con profesionales de experiencia garantizada por la AQPE ya es un punto a favor. Nos puede abrir la puerta a hacer futuras colaboraciones y, de hecho, con el éxito garantizado.

Hablas de proyectos emblemáticos. ¿Cuáles destacarías?

Mediante el arquitecto Xavier Guitart i Tarrés, especializado en la rehabilitación de edificios históricos, he tenido el privilegio de trabajar en la rehabilitación del pabellón de Sant Leopold del recinto modernista de Sant Pau. Mi tarea principal ha sido la de diseñar un sistema de refuerzo de un forjado existente sobre el que se cargaba directamente una estructura de madera que a su vez daba soporte a un altillo. La problemática la planteaba la existencia de unas vueltas hechas a piezas cerámicas que no podían admitir la acción directa de los montantes de madera. Para acabarlo de complicar, el grueso en el que podíamos trabajar era claramente insuficiente. Fue un gran reto que quedó muy bien resuelto y del que estoy muy orgulloso.

También podemos destacar el pabellón deportivo de La Pobla de Lillet, que combinaba hormigón armado, acero y madera. Se dio la circunstancia de que este edificio quedaba afectado por el cauce público del río que cruza la población y, por tanto, toda la parte afectada tuvo que quedar en vuelo. Este hecho condicionaba totalmente la estructura hasta el punto de que la transformaba en el elemento principal del edificio. Las propias fachadas son grandes vigas en celosía que permiten abarcar un vuelo de 14 metros.

Por último, y como corte anecdótico, me he encargado de la estructura de una jaula para la cría de halcones, que mide 60 metros de diámetro y 20 m de altura. Lo interesante del proyecto es que debe resistir rachas de viento de más de 200 km / h, capaces de tumbar un vehículo todo terreno.

El más emblemático, sin embargo, es el hangar proyectable para helicópteros.

Efectivamente, se trata de un proyecto que ganó la adjudicación por concurso público. Este trabajo fue todo un reto desde muchos puntos de vista. Para empezar, el pliego de condiciones del concurso recogía unos requisitos muy exigentes, hasta el punto de que ganamos el concurso porque fuimos los únicos que dimos respuesta a todos los puntos. El hangar debía ser desmontable y transportable en contenedores de 20 pies, se requerían puertas de 20 metros de luz por el paso de las aeronaves, que fuera capaz de soportar condiciones meteorológicas extremas, y además, que sustentara un puente grúa con capacidad de dos toneladas. Podríamos decir que es el hangar perfecto. Como suele ocurrir en estos casos, los plazos se apuraron demasiado y nos encontramos que el primer montaje completo del edificio fue el de la recepción por parte del cliente, lo que no daba margen para el error. En dos semanas había que acoplar más de mil quinientas piezas, entre barras y elementos de unión sin contar los tornillos, levantar catorce pórticos, estabilizarlos, colocar la lona, ​​puertas para aeronaves con sistemas automáticos de apertura y cierre , instalación de alumbrado y, finalmente, el puente grúa. Es la experiencia más estresante que recuerdo, pero finalmente se resolvió satisfactoriamente y el cliente hizo la recepción.