Algo está cambiando

Artigo do Presidente do colexio, Fernando Suárez Lorenzo, publicado no diario El Correo Gallego.

Fernando Suárez. Presidente do CPEIGINTERNET democratiza. No cabe duda de que en el nuevo contexto tecnológico en el que vivimos el poder lo tiene el pueblo a través de un nuevo medio de opinión que llega a todos los sectores y estratos sociales. Prueba de la anterior afirmación la encontramos en todo lo acontecido en relación a la denominada Ley Sinde. Supone un verdadero triunfo del pueblo el haber conseguido que finalmente se haya eliminado la disposición final segunda de la Ley de Economía Sostenible gracias a la presión ciudadana a través de Internet. Sin embargo, este mismo medio sirvió también para que aquellos que la apoyaban pudieran manifestar sus ideas y expresar su respaldo. Y todo ello con la transparencia y la falta de intermediación de un medio absolutamente neutral.

Si reflexionamos sobre lo anterior, nos daremos cuenta de cómo abogan por esa falta de intermediarios los que en otras ocasiones se dejan caer en sus brazos sin mirar más allá. El verdadero problema de las descargas no es si son legales o no o si se está atentando contra la propiedad intelectual. La defensa de ésta no debe pasar por demonizar los nuevos medios, sino por emplearlos sacándoles todo el rendimiento que nos ofrecen a través del abaratamiento de los costes de almacenaje y distribución.

El estado del cine, la música y la literatura y de los autores a ellos asociados está mejor que nunca, no nos engañemos. ¿Aspiraban acaso Shakespeare, Cervantes o Mozart a vivir como los grandes autores actuales? Además, en una sociedad globalizada como la nuestra, hay infinidad de oportunidades para artistas minoritarios a través de la denominada larga cola, basada en la suma de pequeñas ventas de numerosos productos, que pueden incluso llegar a superar en volumen el mercado de masas.

Entonces ¿qué constituye una mayor defensa de la propiedad intelectual: la lucha por mantener el actual estado de pago por copia, totalmente obsoleto (a quién le interesa comprar un CD si luego lo tenemos que pasar a un dispositivo tipo MP3 o móvil, sobre el que por cierto venimos pagando un canon a mayores), o explorar medios en los que paguemos por acceder al contenido que realmente deseamos (herramientas como iTunes o Spotify son ejemplos de un gran éxito de aceptación por el público)? ¿Por qué vamos a pagar por un disco completo si tal vez solo queramos una canción? Pero yendo aún más lejos, ¿qué defiende más la producción y el desarrollo cultural: el actual modelo de una industria controlada por unos pocos con ingentes ingresos o un sistema que facilite la autoproducción y posibilite la aparición de nuevos talentos?

En mi opinión, abrir el acceso a la industria no a unos elegidos por ésta sino a los que decida el gran público, constituye la mayor herramienta para fomentar el desarrollo de la cultura de un país. Tenemos el talento, tenemos las herramientas y es un hecho que también la voluntad de la mayor parte de la ciudadanía. ¿A qué está esperando pues la industria cultural?

Presidente del Colexio Profesional de Enxeñería en Informática de Galicia